Arunothai, Mae Sai y Chiang Rai… recorriendo el norte en moto

Arunothai, un proyecto diferente

Para ir a Arunothai alquilamos en «Mango motos», Chiang Mai, una moto una semana por 900 Baths (con un deposito de 1000 Baths). Salimos por la mañana, recorrimos los 137 km de distancia y llegamos por la tarde, nos lo tomamos con calma. Una vez en Arunothai, nos sorprendieron los precios elevados del lugar, suponemos que debido al tránsito de la frontera con Birmania, la habitación más económica costó 400 Baths/ noche.

El pueblo no es muy bonito, una calle central con comercios, algún restaurante y gente arriba y abajo en moto. Sin embargo, hay un rincón que nos gustó especialmente, un lago  dentro del pueblo que con las montañas de fondo componen un bonito paisaje, y si encima le sumas unos árboles floridos llenos de mariposas revoloteando, ya tienes un lugar donde estar un rato absorto.

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La razón por la que fuimos precisamente a ese pueblo y no otro es que cruzando el camino del lago llegas al templo Wat Arunothai donde se encuentra la School of Hope, un centro de acogida de niños, mayoritariamente Birmanos, donde colaboramos como voluntarios en un proyecto de Clown, con nuestra asociación sin ánimo de lucro Clown Science Dreams. (os recomendamos leer el post, fue una experiencia muy emotiva)

Una vez finalizado, emocionados con la experiencia vivida en School of Hope, nos dirigimos a Mae Sai, a extender el visado.

Mae Sai, la meca del Visa Run

Desde Arunothai recorrimos los 175 km hasta Mae Sai, la carretera cruzaba las montañas, no fue un camino rápido, ni fácil, pero su belleza compensó, espesos bosques tirando a selva, naturaleza montañosa en su más puro estado, mezclado con palmeras cocoteras, de banana y arboles de papaya.

Una vez allí, sobre las 5 pm, nos pusimos a la cola en el paso fronterizo. Después de una ligera espera atravesamos el puente de la amistad, sobre el río Ruak, un puente bastante ridículo, lo esperábamos un poco más solemne, lo propio de un lugar tan incierto como paso fronterizo… Una vez en el otro lado, los oficiales del otro lado nos pidieron el visado birmano, les dijimos que solo queríamos extender el visado tailandés, entonces, sin decir nada más, nos pidieron 500 Bath a cada uno, nos pusieron un sello en el pasaporte y vuelta a Tailandia. Volvimos a rellenar la ficha con nuestros datos, la entregamos en la ventanilla de visado tailandés y ya teníamos 30 días más en Tailandia.

En total, el visa run, duró unos 20 minutos… rapidísimo e indoloro!!!! y como Mae Sai es solo una calle comercial sin demasiado atractivo, cogimos la moto y nos fuimos a Chiang Rai… brrrrrrrrrrr….

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Chiang Rai, una ciudad amiga

Llegamos sobre las 8 pm a Chiang Rai, nos dirigimos a la zona del Night Bazaar porque es donde hay más densidad de guesthouse, como es costumbre, después de recorrernos todas las que vimos, nos alojamos en Baan Bua Guesthouse, a tres calles del Night Bazaar y por el módico precio de 200 Baths por noche… empezamos bien!! 😀

Chiang Rai nos gustó especialmente porque de una manera u otra todo fue fácil, o quizás tuvimos la suerte necesaria.

Lo primero que hicimos fue ir a cenar al Night Bazaar, típico mercado con artículos para turistas, incluyendo artesanía. También encontramos un gran plaza flanqueada por pequeños puestos de comida, la mayoría eran tempura, o sea fritos, sopas, pescados y alguna otra cosa que no acabamos de entender. Nos comimos un plato Pad Thai y uno de tempura que nos dejo más que satisfechos.

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En la misma plaza, mientras saboreas el plato que hayas escogido, puedes disfrutar del concierto o danza tradicional que se muestre en el escenario, a veces muy agradable, otras algo para olvidar… De postre, aquí un dato importante: en uno de los extremos de la “food court” hay un puesto de helados que no os podéis perder. Vende helado artesano y natural de coco y mango en diferentes formatos y tamaños, están buenos de todas formas, pero la estrella es el helado de coco, es espectacular… no os digo más, hay que probarlo… nos enamoramos…

Al día siguiente cogimos la moto y fuimos a hacer un poco de turismo. Primero fuimos a ver el Wat Huai Pla Kung Temple, un templo budista con un Buda gigante de 25 metros de altura, es impresionante semejante construcción. El templo budista de al lado también es muy rico en ornamentos y da gusto verlo… como se lo curran…

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También fuimos a un monte situado al lado de Chiang Rai, un parque natural rico en bosque, alta densidad de vegetación, dónde hay un mirador con una vista espectacular de la montaña. Si continúas la carretera te lleva a coronar el monte, con una chide en medio del bosque donde monjes budistas suben a orar y meditar.

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La carretera es como una montaña rusa, llena de baches en un espacio muy reducido para la circulación en dos direcciones… así que ándate con ojo!!

Jaume haciendo el Bruce Lee con cañas de bamboo

Finalmente visitamos el Templo Blanco (White temple), Wat Rong Khun, una pieza arquitectónica moderna. Es un templo budista privado diseñado por Chalermchai Kositpipat, el propietario. Consiste en un templo blanco rodeado de diferentes temáticas bastante idas de olla. Fue construido por, reivindicando la perdida de las costumbres budistas y potenciarlas en la sociedad actual. Es algo curioso, pero para mi gusto demasiado contemporáneo. Se pueden visitar los alrededores gratuitamente, pero la entrada al templo blanco cuesta 50 Baths por persona que no creímos conveniente pagar.

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Después de disfrutar de Chiang Rai, nos dirigimos a devolver la moto en Chiang Mai, pero de camino cogimos un camino al azar hacia las montañas, nos llevaba a alguna cascada de agua que nunca llegamos a ver, pero acabamos pasando la noche en una guesthouse en medio de la montaña, John´s Hut Guesthouse. Aprovechando que no había nadie, conseguimos la noche por 250 Baths en una habitación con 3 camas dobles para nosotros solos. Estabamos en medio de la montaña, pura naturaleza, y los habitantes del lugar no estaban muy acostumbrados a ver turistas. Con la moto aprovechamos para adentrarnos en caminos estrechos de montaña para perdernos en la más densa vegetación de la jungla… un gusto!!!!

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Después de la vuelta en moto, más de 300 km, dejamos el vehiculo en Chiang Mai. Hicimos parada para realizar dos proyectos más de Clown, en Kids Ark Foundation y en Bann Dek Foundation, un regalo para el espíritu, y nos dirigimos a Pai, supuestamente, un pueblo hippie de artistas y tranquilidad.

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